Velos, peinetas, sombreros de copa y bombines caminaron por la avenida de Isidor Macabich tras un ataúd repleto de claveles sobre los que reposaba el cuerpo de Doña Sardina. Una muy cuidada escenografía con la que la asociación de vecinos es Clot despedía el Carnaval y daba la bienvenida a la Cuaresma.